sábado, 27 de diciembre de 2008

Sexo de luces en la ciudad

Teresa es una chica con un ego desmedio, pero no demasiado superficial.

Aquella tarde, estaba acostada en el sofá, leyendo una novela que había escrito un escritor checo. Estaba anocheciendo. Su novio, Tomás, se sentó junto a ella y, aunque nunca lo había hecho, apoyó su cabeza en su hombro derecho, reclamando que Teresa le acariciase el pelo. Como no sintió caricia alguna, Tomás apoyó su cabeza sobre las piernas de Teresa. Aún así, siguió sin respuesta.

No mediaron palabra, Teresa pensaba en la sensación que le producía la cabeza de Tomás como un perro sin dueño y a ella nunca le han gustado los perros, y mucho menos los abandonados.

Sentía una fuerte repugnancia hacia Tomás y hacia esa cabeza en especial, aún así, por alguna razón extraña no se movía de ese sofá. Empezó a pensar en una historia que, días antes, una amiga le había contado. Pensaba, también en aquel día en que llegó a la ciudad y...un momento! Qué estaba viendo a través de la ventana?: Sexo de luces en la ciudad!!! Son esas jodidas luces, vienen y van.

Dangerous


Por la forma en la que entré en aquel oscuro lugar, sabía que algo distinto me iba a pasar.


Cuando nos dijimos el primer "hola", no sabíamos que estábamos a tan sólo un baile de distancia.

Cada vez que me miraba quedaba claro su deseo, algo en esos labios ¡era tan excitante! Sus dedos en mi cabello, hicieron pura magia.
Un toque, un beso, un susurro de amor. Una vez más me sentía sola, para ser más exactos...tal vez bebí demasiado. Pensé en lo que tengo y en lo que tenía en aquél momento. Aquello resultaba demasiado fácil. No pude resistirme, sus ojos eran como los tuyos, quizás nunca lo supe pero no dejaste de estar en mi mente. Cierto...tú eres mucho más alto.....pero ¿eso qué importa? Cielo, tú sabes que el amor es ciego.

Sí, es lo que parece pero...CARIÑO, ESTABA PENSANDO EN TI.