
- Peggy: " Pero mamá, entonces Susan comerá más que yo"
Por mucho que la madre se hubiera esforzado en trocear el pastel haciendo pedazos iguales, lo cierto es que el de Peggy había quedado más pequeño que el de su hermana.
En realidad, a Peggy al principio no le gustaba el pastel de lima, le parecía que tenía un sabor demasiado amargo, pero le habían obligado tantas veces a comerlo que se acabó convirtiendo en su postre preferido, y no podía pasar un sólo viernes sin que ella tomase un trozo en su merienda.
Peggy se preguntaba porqué su madre siempre le daba a ella el pedazo más pequeño.
"No te preocupes, cielo, puedes tomar un poquito más de batido", le decía su madre, "lo he preparado como a ti te gusta".
Al final Peggy, se quedaba con hambre, ¿es que nadie en esa casa podía entender que lo que ella quería no era batido sino pastel de lima?
Cuando quitas un clavo de una estantería poniendo otro nuevo, consigues que tu estantería se mantenga en pie pero ¿qué haces con el clavo que has quitado?: Tirarlo a la basura. A veces, ese clavo que tiramos, es más valioso que la estantería entera y no nos damos cuenta de que hubiera sido más sensato tirar la estantería a la basura en lugar del clavo.